Carlos pone en marcha el plan para acercarse a María. La vía de entrada a su mundo es su propio marido, Fernando, quien es además abogado de la Fundación. Gracias a su habilidad y talento, el financista pronto descubre el punto débil para socavar, poco a poco, los cimientos de la organización. Mientras tanto, Patricia no le pierde pisada. Su omnisciencia es un escollo que, por el momento, Carlos no puede zanjar. Para descubrir quién es en verdad esa mujer que lo chantajea, Gianola tiene que iniciar una investigación paralela que lo conduce a lugares algo escabrosos, de los que puede no salir indemne.