Robert Neville es un brillante científico, pero a pesar de esto no ha podido impedir la expansión de un terrible virus imparable, incurable y creado por el hombre. Neville, de algún modo inmune a este virus, es ahora el último superviviente humano que queda en la ciudad de Nueva York y quizás en el mundo. Durante tres años, todos los días ha enviado mensajes por radio para encontrar otros supervivientes. Pero no está solo. Víctimas mutantes de la plaga merodean en las sombras.