A principios del siglo XX la legislación colombiana le permitió a los departamentos explotar el negocio de los alcoholes y los licores, desde ese momento cada región creó su propia licorera, llegando a existir en el país 19 empresas que se encargaban de convertir alcohol en aguardiente, ron u otros derivados como perfumes. Fue el caso de la Empresa de Licores de Cundinamarca, la cual fue fundada en 1905 la cual, a mediados del siglo XX, edificó una planta que le permitió a uno de sus productos posicionarse como una de las principales marcas de aguardiente a nivel nacional. En la antigua planta de la Empresa de Licores de Cundinamarca se vivió el proceso de industrialización bogotano de finales del siglo, en un modelo donde las empresas hacían todo, hasta la mecánica de los carros. Iniciando el siglo XXI la empresa tenía que crecer para seguir siendo competitiva y después de un estudio se estableció que lo mejor era cambiar de sede, por eso la antigua planta de la Empresa de Licores de Cundinamarca quedó abandonada a mediados de la década pasada.