En 1865, tras el asesinato de Abraham Lincoln, ocho personas son acusadas de conspirar para matar al presidente, al vicepresidente y al secretario de Estado. Entre ellas está Mary Surratt, la dueña de una pensión, donde el autor material del magnicidio y sus cómplices planearon el atentado. Mientras el resentimiento contra el Sur domina a las autoridades de Washington, el joven abogado Frederick Aiken, héroe de guerra unionista, se ve obligado a defender a Surrat ante un tribunal militar.