Todo está preparado para una gran etapa de montaña, que será un filtro para los competidores que aspiran llegar al maillot amarillo. La batalla comenzará en la subida al Salève, por el Col de la Croisette, con casi cinco kilometros cuesta arriba, de una pendiente media. Para el desenlace final, los corredores alcanzarán el Plateau de Solaison, mediante una carretera estrecha, que atraviesa los pueblos del macizo de Bornes. Entonces, Champagnole será salida de etapa por segunda vez.